Centro Dominicano de Desarrollo, Inc.

El Centro Dominicano de Desarrollo, Inc. (CDD) surge el 6 de Noviembre del 1990. Obtuvo la incorporación jurídica, el 10 de julio de 1991, con el decreto No. 224-91. En su primer período de desarrollo institucional, se planteó como propósito contribuir a mejorar las condiciones y calidad de vida de los sectores de escasos recursos del país, mediante la implementación de programas y proyectos de generación de ingresos, financiamiento y capacitación a las micros y pequeñas empresas, con énfasis en las mujeres. La Asamblea Constitutiva estuvo compuesta por Ismael Cruz, Isidoro Santana, Patria Martínez, Danilo Cruz, Leandro Mercedes, Lucila Rosado (Tarasy) y Esperanza Lora.

Los 2 primeros años de vida institucional, el CDD los dedica al trabajo campesino en zonas rurales de Altamira, Puerto Plata, desarrollando un proyecto de organización y apoyo financiero a las asociaciones campesinas de la zona, el cual decide traspasar a otra entidad de la zona mediante acuerdo interinstitucional.En el 1992, el CDD incursiona en el sector de la Microempresa, mediante un proyecto auspiciado por Catholic Relief Services (CRS), en el barrio la Altagracia de Herrera, con un grupo inicial de 16 microempresarios. La década 1995 -2005, representa un auge del microcrédito en nuestro país, la cartera del CDD alcanza un aumento de clientes, se destaca en este periodo el fortalecimiento institucional, la integración de nuevos miembros, la ampliación de los vínculos con instituciones nacionales e internacionales, y la adquisición del primer local.

A partir del 2006, las donaciones empiezan a limitarse, la banca formal incursiona en el mercado de la microempresa, las ONGs de Microfinanzas se ven precisadas a recurrir al mercado bancario como fuente de fondeo y se genera una competencia en el sector. En veinticinco (25) años de vida institucional, el CDD ha mantenido el apego a la misión que le dio origen, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas de escasos recursos, especialmente las mujeres, ayudándoles a gestionar su desarrollo económico y humano. A través del programa de crédito, ha financiado préstamos a micro y pequeñas empresas, conjuntamente con la entrega de servicios de asesoría y educación financiera; creando empleos directos y promovido la coordinación de actividades de educación y capacitación en las comunidades de las zonas de incidencia.